
Mi amiga secreta aún no recibe su regalo. Quisiera que supiera que me costó un millón hacerle el regalo, no puedo estar mucho tiempo sentada y siempre, como Bob Esponja cuando debe hacer su ensayo, me distraigo de manera enfermiza. Fue muy divertido porque planeábamos el viaje y el teléfono no paraba de sonar: "Está lista la casa?", "el señor de la casa canceló", "yo tengo un amigo que tiene casa..." y así, finalmente las que tejemos sabemos que no se puede proseguir la labor si se le interrumpe constantemente. Pero es así que finalmente en un ataque de creatividad hice un enorme esfuerzo y modifiqué el horrible cuello de polar en un cuellito de lana calado con botones gigantes en tono bermellón. Gran odisea amigui, en serio, a veces desfallecía, no llevo mucho en estas lídes del tejido y esto fue un enorme triunfo para mi. Te regalo uno de los primeros productos que termino, tengo mil sin terminar... También le mando unas revistas y otras cositas made in yo. Quisiera verle la cara cuando lo reciba.
Ya pasó el dieciocho y como decía Papelucho, es fome cuando las cosas ya pasan porque ya pasó...ahora sólo queda descansar y comer lechuga, desintoxicarme de la grasa y el vino y volver a mis ministerios. Hoy hice una clase magistral, estoy cada vez más convencida que nací profesora, mis alumnos me alimentan las plaquetas. Ya hay que dar vuelta páginas, ellos me ayudan. Hoy me pideron mi opinión y cuando terminé mi clase dijeron "ya nos vamos? tan rápido?" y eso me llenó el alma. Llegué a casa y abracé a mi Favsto...siempre se puede, pensé.